Corona Presencia

Durante estos días, muchos de vosotros me habéis escrito en privado, preguntándome por qué aún no había escrito nada sobre el pánico-dependencia provocado, no por el virus, sino por quien TRANSPORTA las informaciones sobre él.

 

La mía ha sido una elección curada y precisa. En estos días he leído y oído de todo y, más allá de observar los movimientos de la conciencia colectiva, no hacía falta añadir nada más.

 

Hablar, explicar, juzgar, justificar, asegurar, disminuir y tantos otros modos, son también modos furtivos para llevar NUTRIMENTO al ataque.

 

Sí, ataque. Porqué es de ataque de lo que se habla.

¿Qué hace un virus?

Ataca.

Debilita.

Su alimento favorito son las EMOCIONES con una que destaca sobre las demás: el MIEDO.

 

El anagrama de la palabra virus es SIRVU.

Sirvu es un sonido muy parecido a siervo y, en algunos idiomas o dialectos, como el siciliano, su significado es precisamente “siervo”.

¿Siervo de quién?

Siervo del Poder, el cual se sirve de quien, inconsciente de sí mismo, sirve al Poder.

¿Qué hace entonces el Poder Oculto desde los tiempos inmemorables para llevar a cabo sus estrategias?

 

Lo mismo que hace un virus. Ataca y debilita los equilibrios. Con gran astucia actúa sobre la conciencia colectiva in-consciente.

 

¿Cuál es la conciencia colectiva in-consciente?

 

Es aquella que siempre ha visto la propia vida sin jamás preguntarse ¿qué es la muerte?

¿Por qué se muere?

¿Por qué se nace?

¿Qué es la vida?

 

Pero sobretodo… ¿por qué la muerte me da tanto MIEDO?

 

 

Más allá de lo que visiblemente parece, son estos los momentos ALQUÍMICOS gracias a los cuales la humanidad puede adquirir conciencia.

 

El único virus que de verdad lleva a la muerte de sí es el VIRUS ENERGÉTICO.

Cuando hablo de muerte no hablo de muerte biológica. Hablo de la muerte en vida que, si se vive in-conscientemente, VIDA ya no es.

 

En el capítulo doce de mi libro MyeshuakOr, Il Codice dell’Origine” podrás leer:

Ya te encuentres dentro o fuera del cuerpo, estás VIVO solo cuando Eres consciente de Ser Quien Eres. Los durmientes tienen miedo de la Muerte y no saben que ya están muertos. Viven en la esperanza ilusoria de un paraíso en el cielo y no saben que ya están muertos en un paraíso en la Tierra.”

 

Por eso es por lo que el VIRUS ENERGÉTICO merece atención y BÚSQUEDA para comprender su cepo. ¿De dónde nace? ¿Por qué se instala en la sangre? ¿De dónde proviene su MEMORIA?

 

Esta BÚSQUEDA no puede ser efectuada con la plétora de dinero que reciben las asociaciones, de parte de quien ha sufrido la pérdida de una persona querida y delega inocentemente a la medicina la solución al MAL-estar o a la enfermedad. Estas últimas crecen rápidamente y algunas se definen como enfermedades del misterio. Entre ellas se hallan las autoinmunes. No hablo solo por conocimiento, hablo por experiencia personal. En mi próximo libro os contaré qué me sucedió en marzo de 2018 y lo que, gracias a esta experiencia, comprendí.

 

En estos días de grande “epidemia mediática” he pensado cuanto en Sicilia, en el lejano 1600, existió la peste que terminó con el milagro de Santa Rosalía. O mejor ROSAlía. MUJER a la que aprecio enormemente. Santa Rosalía, en cambio, es una invención de la iglesia, así como el milagro. El modus operandi de parte de quién crea antes el problema y después la solución llevando siempre a delegar y a la esperanza fuera de sí.

Ya sea ciencia. Ya sea santidad.

 

El hombre, en todo esto, ¿dónde está?

El virus ENERGÉTICO al cual te invito que le prestes atención es aquel que se activa cada vez que tienes MIEDO.

 

Miedo de no ser amado, MIEDO de no ser reconocido, MIEDO de no ser escuchado, MIEDO de no ser visto, MIEDO de estar equivocado y sobretodo MIEDO de morir.

Y si tienes miedo de morir, tienes miedo de VIVIR.

 

 

Así es como el amor, el reconocimiento y cada falsa satisfacción de una arcaica necesidad anímica, se convierten en BÚSQUEDA fuera de sí. Así es como en las relaciones de cualquier tipo se insinua el VIRUS de la NECESIDAD. El virus del MIEDO.

Este virus, como todos los virus, quiere a la madre.

 

Sí, la MADRE de todas tus emociones: el MIEDO.

No es una casualidad que ame a la MADRE. Quien ama a la madre sin haberse dado a luz a sí mismo, busca el amor.

 

El antídoto del miedo es el amor.

El antídoto del miedo es la CONCIENCIA de sí.

 

En mi libro “La Nueva Conciencia de María Magdalena”, en el capítulo ocho, escribo:

“Donde hay rabia hay MIEDO.

Donde hay culpabilidad hay MIEDO.

Donde hay juicio hay MIEDO.

Donde hay celos hay MIEDO.

Donde hay envidia hay MIEDO.

Donde hay MIEDO no hay AMOR.”

 

Ser ENERGETICAMENTE INDEPENDIENTE, ese es el ANTICUERPO del amor y de la vida.

 

CORONA PRESENCIA a TODOS.

Con amor y dulce firmeza…

Adele Venneri

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